Por qué lo haces? Te gusta realmente? Y cada mañana te despiertas a las 4.30 de la madrugada? y cuantos kilómetros nadas? cuantos kilómetros pedaleas? y no te cansas? Son algunas de las preguntas que suelen hacerme, y seguramente no soy la única, lo más probable es que te lo preguntan a ti también. Mientras todos duermen nosotros comenzamos nuestro día... La triatlón es un deporte muy diferente al resto de deportes. Lo que importa en la triatlón no es si ganas o si pierdes, sino es el gran reto personal, el mejorar cada día, el superar tus miedos, el creer en ti mismo, en aprender a gestionar tu tiempo, la dedicación, perseverancia y constancia...una filosofía de vida completamente distinta al del resto de la gente que conoces. Pero sabes que es lo mejor?... Cuando conoces lo grande y maravilloso de todo esto, te puedes decir a ti mismo que vale la pena levantarse y ver el amanecer, mirar el cielo desde abajo del agua, y aprender a escuchar cada latido de tu corazón, sentir cada paso que das.....y descubres el gran secreto: el poder extrapolar todo esto a cada aspecto de nuestras vidas. La vida es una, tenemos que disfrutarla, aprovechar cada segundo que la compone para dar lo mejor de uno mismo en cualquier cosa que hagas, lucha por lo que quieres, y respira, siente la vida y como te recorre tu sangre, simplemente vive...
La Niebla
Capítulo 1 – La niebla Hoy ha sido el primer día que te he sentido lejos, perdida en la niebla… Aquella niebla que distorsiona y difumina pero que al mismo tiempo permite distinguir una tenue silueta. Hoy ha sido la primera vez que no te vi sonreír. Siempre iluminabas cualquier espacio con tu hermosa sonrisa, el brillo de tus ojos y tus palabras de cariño. Cuando pasabas por la puerta o me veías entrar, tus ojos se encendían de alegría y ternura al verme. Siempre me decías qué hermosos eran mis rizos y que era tu yapita. Hoy, por primera vez, sentí que veías mi figura distorsionada en la niebla. Un ser muy alto estaba a mi lado, agarrándome de la mano y dándome fuerzas. —No te derrumbes ahora —me susurró al oído suavemente—. Ahora, más que nunca, tienes que ser fuerte como el roble del molino. Ahora, más que nunca te toca a ti sonreírle e iluminarle los días. Tomamos un paso y nos adentramos a la niebla densa. Guardé el llanto muy dentro de mí porque no quería que te dieras...
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