Paracas y sus medusas
La primera crónica de mares fue en la Bahía de Paracas. Ubicado en una ciudad portuaria de la costa central del Perú, donde aparte de tener fuertes vientos y famosas lluvias de arena, es una bahía que ha sido declarada reserva nacional. Paracas me da nostalgia, quizás porque me vienen recuerdos de mi infancia, y quizás por los fuertes vientos, la soledad, las dunas y las tardes que pasaba sentada frente al mar conversando con la marea a solas. Paracas es místico, y fue el hogar de una cultura pre hispánica, y la historia se vive y se siente en el viento..muchas almas milenarias pasean y vuelan por encima de las olas. Por ello, no lo dudé dos veces cuando el Colorado me propuso nadar casi 7km en la bahía que tantos recuerdos me traía.
La partida era en la playa Atenas, una playa desértica al otro lado de la bahía, árida, sin mucho mas que un desierto alrededor y unas casas y un par de hoteles de lujo que casi no se percibían a la distancia. Eramos un grupo de 30 aproximadamente. Las indicaciones del descendiente con apellido francés, fueron claras: llegar al otro lado de la bahía. Pero qué referencia? La referencia: una meseta de varias que forman parte de los pies de los Andes. Pero estando dentro del mar, la referencia tenía otra escala, y realmente hacía que uno se sintiera insignificante.
La primera sensación del mar peruano, es que es un mar cuya temperatura no supera los 18 grados centígrados. Es un mar frío debido a una corriente que proviene desde el polo sur, y esto hace que la mayor parte del paisaje de la costa peruana sea desértica. Pero la diferencia mas grande que encontré después de haber nadado tantos años en el Mediterráneo, es que este mar peruano pertenece al océano Pacífico.
Cuando nadas en un océano, puedes sentir la inmensidad de aquel mundo que no podemos ver, que poco conocemos y genera una sensación entre curiosidad, miedo y respeto. El más allá, el no poder ver mas que un agua turbia, de vez en cuando una medusa de 3 metros de largo, pasar sigilosamente a menos de 1 metro de distancia de ti, los rayos del sol que luchan por filtrarse entre esa agua densa de plantas marinas...sí, soledad...por un momento, buscaba entre mis brazadas a los demás nadadores, pero solo veía ténuemente la meseta, el cielo, y algún brazo o pataleo lejano.. una y otra vez mi mente me preguntaba si debíamos continuar, y me enviaba mensajes que esto era una locura. Comencé a encontrar un ritmo en mi respiración e intenté pensar algunas cosas al mismo tiempo. Pero en menos de un segundo, el sol volvía a filtrarse en mi ojos y me desviaba los pensamientos y de repente la luz del cielo parecía mimetizarse con el mar. Por varios minutos, no veía más que agua y cielo, momento de concentración y meditación. Me di cuenta que no podía estar mirando constantemente el sol e intenté establecer una conversación entre mi respiración el cielo, el sol y el agua. La película se iniciaba y era la fusión de los sentidos, de las sensaciones, del agua, la tierra, el viento y el fuego. Veía algo más que el desierto...Pero que engaño por favor, las escalas, debí recordar la meseta, la distancia no era real, el tiempo tampoco lo era. De pronto, una medusa de colores rosa nada hacia mi. Me paraliza por menos de 1 segundo y pienso en esquivarla, pero no estoy segura por qué me da la sensación que me persigue, no me deja pasar...que agobio por favor, solo quiero llegar al arco azul. Mis hombros y las articulaciones tan pequeñas que la conforman me pedían ayuda, y descanso y cuando comencé a ver arena, ya supe que la agonía estaba por terminar. Medusas y más medusas, que desastre...así que a nadar hasta la orilla, hasta comer arena, y donde la tierra se fusiona con el cielo. De pie, a correr y me recibe una mano blanca, de descendencia francesa y otro mas moreno que no logro descifrar. Me cuelgan un elemento metálico que brilla con la intensidad del sol y estoy en tierra. Segundo puesto de la general de mujeres!
Cuando nadas en un océano, puedes sentir la inmensidad de aquel mundo que no podemos ver, que poco conocemos y genera una sensación entre curiosidad, miedo y respeto. El más allá, el no poder ver mas que un agua turbia, de vez en cuando una medusa de 3 metros de largo, pasar sigilosamente a menos de 1 metro de distancia de ti, los rayos del sol que luchan por filtrarse entre esa agua densa de plantas marinas...sí, soledad...por un momento, buscaba entre mis brazadas a los demás nadadores, pero solo veía ténuemente la meseta, el cielo, y algún brazo o pataleo lejano.. una y otra vez mi mente me preguntaba si debíamos continuar, y me enviaba mensajes que esto era una locura. Comencé a encontrar un ritmo en mi respiración e intenté pensar algunas cosas al mismo tiempo. Pero en menos de un segundo, el sol volvía a filtrarse en mi ojos y me desviaba los pensamientos y de repente la luz del cielo parecía mimetizarse con el mar. Por varios minutos, no veía más que agua y cielo, momento de concentración y meditación. Me di cuenta que no podía estar mirando constantemente el sol e intenté establecer una conversación entre mi respiración el cielo, el sol y el agua. La película se iniciaba y era la fusión de los sentidos, de las sensaciones, del agua, la tierra, el viento y el fuego. Veía algo más que el desierto...Pero que engaño por favor, las escalas, debí recordar la meseta, la distancia no era real, el tiempo tampoco lo era. De pronto, una medusa de colores rosa nada hacia mi. Me paraliza por menos de 1 segundo y pienso en esquivarla, pero no estoy segura por qué me da la sensación que me persigue, no me deja pasar...que agobio por favor, solo quiero llegar al arco azul. Mis hombros y las articulaciones tan pequeñas que la conforman me pedían ayuda, y descanso y cuando comencé a ver arena, ya supe que la agonía estaba por terminar. Medusas y más medusas, que desastre...así que a nadar hasta la orilla, hasta comer arena, y donde la tierra se fusiona con el cielo. De pie, a correr y me recibe una mano blanca, de descendencia francesa y otro mas moreno que no logro descifrar. Me cuelgan un elemento metálico que brilla con la intensidad del sol y estoy en tierra. Segundo puesto de la general de mujeres!

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