La Niebla
Capítulo 1 – La niebla Hoy ha sido el primer día que te he sentido lejos, perdida en la niebla… Aquella niebla que distorsiona y difumina pero que al mismo tiempo permite distinguir una tenue silueta. Hoy ha sido la primera vez que no te vi sonreír. Siempre iluminabas cualquier espacio con tu hermosa sonrisa, el brillo de tus ojos y tus palabras de cariño. Cuando pasabas por la puerta o me veías entrar, tus ojos se encendían de alegría y ternura al verme. Siempre me decías qué hermosos eran mis rizos y que era tu yapita. Hoy, por primera vez, sentí que veías mi figura distorsionada en la niebla. Un ser muy alto estaba a mi lado, agarrándome de la mano y dándome fuerzas. —No te derrumbes ahora —me susurró al oído suavemente—. Ahora, más que nunca, tienes que ser fuerte como el roble del molino. Ahora, más que nunca te toca a ti sonreírle e iluminarle los días. Tomamos un paso y nos adentramos a la niebla densa. Guardé el llanto muy dentro de mí porque no quería que te dieras...


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